Con un agónico gol de Enner Valencia a los 50 minutos del segundo tiempo, Boca venció 1-0 a Defensa y Justicia y se consagró campeón de la Liga anual en la Bombonera.
Los desconcertantes y distópicos calendarios de la AFA indican que el conjunto xeneize ya es el mejor del año, aunque todavía resta definir el torneo del segundo semestre mediante los playoffs del Clausura. Este presente avasallante atrapó un título que estuvo a solo diez segundos de viajar rumbo a Rosario para premiar a Central. Sin embargo, este equipo conducido por Rodolfo Arruabarrena no elige prioridades y va por todo en el mes y medio que resta de competencia oficial, tras tres años y ocho meses sin coronar en ninguna competencia.
Se debía el club una conquista de esta naturaleza, especialmente en su estadio, escenario en las últimas temporadas de eliminaciones que calaron hondo en los hinchas. La tensión se dibujaba en cada rostro y las alarmas sonaban cuando se jugaban 49 minutos y 50 segundos del complemento sin poder romper el cero frente al aplicado y duro conjunto de Florencio Varela. El atrevido Jagger Herrera había tenido chances en el tiempo adicionado, pero la imprecisión se había adueñado de la tarde.
La agonía del gol y la gloria xeneize
Al borde del abismo, el equipo pisó tierra firme apelando a sus recursos característicos: un centro preciso de Blanco desde la banda izquierda, uno de los grandes tesoros del plantel, encontró a Di Lollo en el área. El arquero Borgogno midió mal su salida, chocó con el zaguero y la pelota le quedó servida a Enner Valencia, quien había ingresado minutos antes para formar dupla ofensiva con Merentiel. Su definición tuvo suspenso por un desvío en el cierre defensivo, pero terminó desatando el delirio generalizado.
El título anual también reconoce el trabajo iniciado en el primer semestre por Claudio Ubeda, aunque fue la llegada del Vasco Arruabarrena la que reconfiguró el funcionamiento y potenció una mitad de cancha formidable compuesta por Ascacibar, Delgado y Paredes. El propio Blanco valoró el cambio rotundo de mentalidad: Arruabarrena le cambió la cara al grupo de manera terrible. Cortamos la racha y le devolvimos la ilusión.
Por su parte, Paredes, referente indiscutido que juega con la pasión del hincha, celebró su tercer título en la institución y el primero desde su regreso al fútbol argentino, marcando el fin de una sequía y el inicio de una nueva era de esperanzas para todo el pueblo boquense.