El presidente Javier Milei inauguró un nuevo templo en la ciudad de Neuquén, donde defendió los valores judeocristianos, ratificó el equilibrio fiscal y cuestionó con dureza a los sectores populistas.

El jefe de Estado llegó a territorio neuquino acompañado por su comitiva oficial para participar de la apertura del auditorio de la Iglesia Evangélica Bautista Jesús es Rey, un edificio con capacidad para cuatro mil personas. La visita coincidió con la conmemoración del Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, marcando además su segundo arribo a la provincia en pocas semanas tras su paso por un evento energético en el espacio Duam.

Durante su intervención ante los fieles, el mandatario valoró el esfuerzo comunitario detrás de la obra y destacó el rol social de la congregación, mencionando específicamente una escuela con 1.700 alumnos y una clínica equipada con treinta especialidades médicas como muestras concretas de organización independiente del Estado. En esa línea, sostuvo que la verdadera justicia se basa en la defensa irrestricta de la vida, la libertad y la propiedad privada.

Defensa del ajuste y promesa impositiva

Al profundizar en los ejes centrales de su gestión, Javier Milei ratificó que el equilibrio fiscal no es una mera herramienta contable, sino un acto de estricta responsabilidad moral hacia las futuras generaciones. Ante un auditorio colmado, el Presidente enfatizó que no es justo que el Estado gaste más de lo que recauda y traslade ese peso inflacionario a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Asimismo, el titular del Ejecutivo nacional abordó el delicado debate en torno a la carga tributaria y reafirmó la voluntad de su administración de continuar aliviando el peso fiscal sobre los ciudadanos y las empresas. No obstante, aclaró con firmeza que cualquier rebaja de gravámenes estará estrictamente atada al sostenimiento de las cuentas públicas ordenadas para evitar nuevos descalabros macroeconómicos.

Hacia el cierre de su exposición, el mandatario cuestionó sin medias tintas a la política tradicional por apelar sistemáticamente a promesas de bienestar artificial que derivan en catástrofes financieras. El Presidente concluyó su mensaje pidiendo consolidar un país arraigado en la responsabilidad individual y el esfuerzo cotidiano.