Un violento motín registrado en la Alcaidía 1 de la Ciudad de Buenos Aires culminó con la toma de tres policías como rehenes y un megaoperativo de seguridad en pleno microcentro porteño.
El conflicto se desató en la dependencia situada en la calle Lavalle al 400, donde un grupo de detenidos se amotinó y generó momentos de máxima tensión que obligaron a la intervención inmediata de las fuerzas de seguridad. Según la información oficial, los efectivos terminaron retenidos tras intentar disuadir una pelea interna entre los propios internos, quienes aprovecharon la confusión para capturarlos.
Durante las horas que duró el cautiverio, los captores difundieron videos desde el interior de la celda donde se observaba al personal policial retenido. En las grabaciones, los sublevados exigían la presencia de la justicia y reclamaban por supuestas mejoras en sus condiciones de detención, mencionando la falta de instalaciones sanitarias adecuadas y manifestando su rotundo rechazo a ser trasladados al nuevo penal de Marcos Paz.
Un megaoperativo para destrabar el conflicto
Ante la gravedad de la situación, la zona fue blindada por personal de la Policía de la Ciudad, sumando la intervención de la División de Operaciones Especiales (DOEM), el Departamento de Operaciones Urbanas de Contención (DOUC), ambulancias del SAME, bomberos, psicólogos y un equipo de negociadores especializados.
Pasadas las 16.30, los familiares de los internos comenzaron a brindar testimonios a la prensa, confirmando que la revuelta ya había sido advertida horas antes mediante mensajes de texto. Finalmente, tras intensas negociaciones y la presión del operativo, las fuerzas policiales lograron retomar el control total de la celda y liberar sanos y salvos a los uniformados pasadas las 17.20.