El automovilismo internacional se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de la leyenda australiana Alan Jones, campeón mundial de la categoría en 1980, a los 80 años de edad.
La triste noticia fue difundida a través de un comunicado oficial emitido por su esposa, Amanda Butler-Davis, quien confirmó que el exdeportista perdió la vida tras atravesar una breve enfermedad, pocos días después de haber cumplido sus ochenta años de edad. La partida de Alan Jones deja un vacío enorme en la historia grande del deporte motor mundial.
Desde la escudería Williams expresaron su profundo dolor por la pérdida de quien fuera su primer campeón mundial de pilotos. Alan formó un vínculo extraordinario con Frank Williams y Patrick Head, estableciendo un estándar de mentalidad ganadora e intransigente que marcó a fuego al equipo británico durante toda su trayectoria.
Un legado imborrable y su histórica rivalidad con Carlos Reutemann
A lo largo de su campaña deportiva, el piloto australiano conquistó 12 victorias, 24 podios y cinco pole positions, consagrándose como el segundo campeón de su país en la máxima categoría después de Jack Brabham. Su victoria en el Gran Premio de Australia de 1980 sigue siendo, hasta la actualidad, el último triunfo de un piloto local en su propio país.
Además de sus notables logros deportivos, el nombre de Alan Jones quedó grabado a fuego en la memoria de los aficionados argentinos por su feroz rivalidad con Carlos Reutemann durante la temporada de 1981 en el equipo Williams. Aquel inolvidable episodio bajo la lluvia en el circuito de Jacarepaguá, en Brasil, donde el piloto santafesino desobedeció una orden de equipo para quedarse con el triunfo, desató un conflicto histórico que dividió las aguas en el automovilismo mundial para siempre.