El presidente Donald Trump exhibió un buque con un millón de barriles de crudo venezolano en Texas y calificó la operación como la mayor victoria petrolera de la historia.

El mandatario estadounidense visitó el puerto de Corpus Christi para mostrar la embarcación que transportaba el hidrocarburo, en el marco del primer envío concretado bajo el acuerdo energético firmado entre Washington y la empresa North American Blue Energy Partners. Acompañado por el secretario de Estado Marco Rubio, el jefe de Estado utilizó el acto político para defender los resultados de su administración en materia energética.

Durante su discurso frente a la costa texana, el líder republicano aseguró ante la multitud que la operación representa un triunfo absoluto y deslizó polémicas definiciones sobre el manejo de los recursos naturales. La compañía adjudicataria, encabezada por el empresario Alejandro Betancourt, logró la concesión para explotar diecisiete campos petroleros en territorio venezolano, zonas que acumulan reservas estimadas en unos sesenta y cinco mil millones de barriles.

Un pacto comercial con condiciones preferenciales y destino estratégico

La Casa Blanca ratificó que el cargamento ingresó al país sin generar costos para los contribuyentes norteamericanos y prometió que arribarán más envíos próximamente. El convenio estipula que el Gobierno estadounidense adquirirá el veinte por ciento de la producción a precio de costo, además de retener una participación accionaria del treinta y cinco por ciento en la empresa matriz.

El crudo pesado que llegó a bordo del buque será comercializado directamente por la administración federal y distribuido hacia las refinerías operadas por ExxonMobil y Citgo Petroleum en la región. En paralelo a su agenda energética, el mandatario aprovechó su paso por el estado para respaldar candidaturas partidarias locales y anticipó su firme intención de derogar normativas ambientales vigentes sobre emisiones para acelerar la extracción de gas y petróleo.