La obra del nuevo Hospital Regional de Belén registra un avance del 80 por ciento y se encamina a iniciar su habilitación por etapas a partir del mes de abril, consolidándose como un centro sanitario estratégico para toda la región.

En declaraciones a Radio Ancasti, la senadora provincial Soledad Blas confirmó los detalles de este importante proyecto que se levanta estratégicamente sobre la Ruta 40, en el acceso a la ciudad desde Londres. El imponente edificio ocupa una superficie de 9.600 metros cuadrados distribuidos en seis naves, lo que permitirá ampliar de forma exponencial la capacidad de atención médica en comparación con las instalaciones actuales.

Gran parte del equipamiento de alta complejidad necesario para el funcionamiento del nosocomio fue adquirido en paralelo al desarrollo de las tareas edilicias. Asimismo, el plantel sanitario ya comenzó a sumar profesionales especializados, entre ellos pediatras y obstetras, para garantizar una cobertura adecuada desde el primer momento de apertura.

Un centro de referencia y nuevas tecnologías

Con esta nueva categoría, el establecimiento funcionará como cabecera regional y absorberá las derivaciones sanitarias procedentes de las localidades de Tinogasta, Santa María y Andalgalá. Cabe recordar que el proyecto había atravesado demoras iniciales debido a discrepancias con los propietarios de los terrenos, situación que finalmente logró destrabarse para dar paso a la ejecución actual.

De manera complementaria a la infraestructura hospitalaria, la Provincia eligió a Belén para estrenar el nuevo servicio de teleconsulta. Esta herramienta tecnológica está destinada especialmente a personas sin obra social, permitiéndoles acceder a atención médica especializada sin la necesidad de afrontar los elevados costos de traslado y hospedaje hacia la Capital provincial. Desde el ámbito legislativo, la senadora también impulsa iniciativas para sesionar en el interior departamental, declarar patrimonio inmaterial al tradicional plato típico conocido como gigote y garantizar la inclusión de las comunidades del norte en el área de impacto directo de proyectos mineros.