La Auditoría General de la Nación decidió avanzar en su plan de auditoría sobre dos concesiones sumamente sensibles para el Gobierno, poniendo bajo la lupa la licitación de la Vía Navegable Troncal y la prórroga de Aeropuertos Argentina.
Mientras todavía resuenan las repercusiones del último informe sobre los envíos de oro al exterior y las operaciones con derivados que generaron pérdidas millonarias en el Banco Central, el organismo de control avanza en su Programa de Acción Anual. Ambas auditorías fueron propuestas directamente por el presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, en medio de la tensa relación que mantiene con la actual administración.
El proceso abarca la cuestionada licitación de la Hidrovía y la prórroga del contrato que beneficia a Aeropuertos Argentina, la empresa comandada por Eduardo y Martín Eurnekian, extendida hasta el año 2056 mediante actas secretas. La decisión ya fue aprobada por el Colegio de Auditores y aguarda el paso final en la Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas.
Polémicas internacionales y sospechas sobre la Hidrovía
A pesar de que el Gobierno adjudicó la Hidrovía a la empresa belga Jan De Nul y la argentina Servimagnus, agrupadas en la firma Vía Navegable Argentina, el concurso quedó envuelto en denuncias por falta de transparencia. El fiscal Sergio Leonardo Rodríguez, titular de la PIA, advirtió sobre una grave vulneración a la libre competencia debido a la falta de parámetros objetivos en las calificaciones técnicas.
En paralelo, el escenario internacional se convulsionó luego de que diplomáticos de Estados Unidos advirtieran sobre supuestos vínculos ocultos con capitales chinos en el negocio fluvial, desatando cortocircuitos geopolíticos que complican el tablero oficial.
Por su parte, el contrato aeroportuario también acumuló cuestionamientos tras revelarse que el Ejecutivo rubricó tres actas secretas a través del ORSNA para garantizar la continuidad de la firma de los Eurnekian, un movimiento que ahora será fiscalizado minuciosamente por el Estado.