Con una descomunal actuación de Carlos Rivero y un cierre dramático, Gimnasia venció 77 a 76 a Independiente en Oliva y completó una gira perfecta por Córdoba en la LNB.
La extraordinaria actuación de Carlos Rivero, con 22 rebotes capturados, dominio permanente de la zona pintada y el lanzamiento libre que definió el partido, resultó fundamental para que el conjunto patagónico se quedara con un triunfo vital. A la enorme tarea del pivote se sumó el ingreso determinante de Sebastián Carrasco en el último cuarto, quien se hizo cargo del equipo, contagió intensidad y marcó el camino al gol cuando más se lo necesitaba bajo la dirección de Pablo Favarel.
Durante gran parte del encuentro, al Verde le costó encontrar consistencia en ataque. Desde el comienzo estuvo negado con el aro y sufrió una marcada falta de efectividad, especialmente desde el perímetro donde apenas convirtió tres de veintidós intentos en la primera mitad. Independiente aprovechó estas dificultades para irse al descanso largo con una ventaja de 43 a 34 y estirarla a 60 a 48 en el inicio del cuarto parcial.
Una reacción inolvidable para llevarse el partido
Pese a la adversidad, el conjunto visitante nunca bajó los brazos. Se fortaleció en defensa, logró puntos importantes a través de Anyelo Cisneros y estableció una furiosa corrida de 14 a 2 para igualar el marcador en 62, forzando un tiempo suplementario que mantuvo la tensión hasta el último segundo. En los cinco minutos extra, la jerarquía individual terminó inclinando la balanza para sellar el 77 a 76 definitivo.
Con este resultado, el equipo consolida su protagonismo en la competencia y ya palpita su próximo compromiso. El plantel emprenderá el regreso para descansar y preparar el siguiente encuentro oficial, donde recibirá a Oberá en condición de local con la misión de prolongar este excelente momento anímico y deportivo en el torneo.