La argentina Ailín Pérez transformó la extrema vulnerabilidad en gloria deportiva al alcanzar el segundo puesto del ranking mundial de peso gallo en la UFC, tras una vida marcada por la maternidad temprana y empleos de riesgo.
Nacida el 5 de octubre de 1994 en Hurlingham, provincia de Buenos Aires, Ailín Luciana Pérez forjó un camino a base de puro sacrificio. Su vínculo con los deportes de combate comenzó a los 11 años en Zárate, donde practicó kung-fu junto a su padre y hermanos antes de decidirse por las artes marciales mixtas. La maternidad llegó cuando era muy joven y debió afrontar sola la crianza de su hijo en un contexto económico sumamente adverso.
Para poder subsistir y solventar sus entrenamientos, debió trasladarse a Brasil donde trabajó como personal de seguridad en un cabaret de Camboriú. "Tenía que trabajar de seguridad para poder mantener a mi hijo", recordó sobre aquella dura etapa en la que terminaba su turno a las cinco y media de la mañana y regresaba a pie por zonas de favelas para ahorrar el dinero del transporte.
De las dificultades económicas a la élite mundial
Tras coronarse campeona en Uruguay y en Samurai Fight House, su gran salto llegó en septiembre de 2022 al debutar en la UFC en París. Tras una caída inicial, hilvanó una racha imparable de victorias frente a rivales de jerarquía como Ashlee Evans-Smith, Lucie Pudilová, Joselyne Edwards y Darya Zheleznyakova, consolidando un estilo frontal y su tradicional festejo bailando de espaldas.
Su consagración más reciente ocurrió en Las Vegas, donde derrotó por decisión unánime a la brasileña Norma Dumont en un combate de máxima tensión. Con este triunfo histórico, encadenó siete victorias consecutivas, se metió en el segundo puesto del ranking de la categoría y rompió todos los récords para un representante nacional en la compañía, mientras complementa sus ingresos con su exitosa cuenta en OnlyFans.