La Justicia Federal de Comodoro Rivadavia dictó prisión preventiva para seis hombres y arresto domiciliario para una mujer, imputados por integrar una red que traficaba más de 60 kilos de cocaína mediante el operativo Ruta Austral.
La causa, que encabeza la fiscal Verónica Escribano, tuvo su audiencia de control de detención durante cuatro horas bajo un estricto dispositivo de seguridad. El magistrado interviniente declaró legales las aprehensiones y formalizó la investigación penal impulsada por el Ministerio Público Fiscal por el delito de tráfico de estupefacientes agravado. En el caso de la séptima imputada, la Justicia dispuso el arresto domiciliario debido a que debe cuidar a un hijo pequeño, mientras que el resto de los acusados permanecerá tras las rejas mientras avanza el proceso judicial.
El expediente, denominado Ruta Austral, fue el resultado de un año de tareas de inteligencia lideradas por la Brigada de Drogas Peligrosas de la Policía del Chubut en conjunto con la Prefectura Naval Argentina. Las fuerzas federales y provinciales llevaron a cabo un total de 11 allanamientos estratégicos desplegados en Comodoro Rivadavia, la provincia de Mendoza y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Durante los procedimientos, las autoridades lograron incautar más de 61 kilos de cocaína, pastillas de MDMA, armas de fuego, municiones, dinero en efectivo y ocho vehículos.
Conexiones desde el norte y un taller clandestino
Las pesquisas iniciales habían comenzado en octubre de 2025 a partir del operativo Viento Blanco, en el cual se secuestraron 20 kilos de droga. Con base en esas pistas firmes, los investigadores identificaron que la presunta banda trasladaba los estupefacientes desde el norte argentino y Bolivia utilizando rodados equipados con sofisticados compartimientos ocultos.
Según la hipótesis principal de la investigación, la organización criminal coordinaba la logística de distribución desde un departamento ubicado en el barrio porteño de Monserrat. En paralelo, utilizaban un taller mecánico situado en Comodoro Rivadavia como punto clave para desarmar los vehículos, extraer los cargamentos ilegales y asegurar la distribución de los estupefacientes en toda la región patagónica.