El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció a su cargo tras el colapso financiero de Ueno Bank, un hecho que desató una profunda crisis política, económica y social en el vecino país.
La dimisión fue anunciada por el propio mandatario a través de su cuenta oficial en la red social X, donde expresó: “Queridos compatriotas, hoy me dirijo a ustedes en uno de los momentos más difíciles de mi vida y con la convicción de que nuestra república siempre debe estar por encima de cualquier persona y circunstancia”. La presión sobre el Poder Ejecutivo escaló de manera exponencial luego de que diputados opositores y legisladores disidentes del Partido Colorado impulsaran un juicio político por supuesto mal desempeño de funciones, el cual fue aprobado por unanimidad en el cuerpo legislativo.
La caída del mandatario se precipitó en medio de denuncias sobre el congelamiento de depósitos y temores generalizados en el sistema financiero. “He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República, lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, aseveró Peña, quien además pidió disculpas a la ciudadanía y aseguró que su máxima prioridad será la tranquilidad de los ahorristas afectados.
Un escándalo financiero con múltiples ramificaciones
La crisis institucional cuenta con antecedentes directos vinculados a investigaciones periodísticas y nombramientos clave dentro del aparato estatal. Entre los cuestionamientos figuran transferencias millonarias hacia una empresa en la que el propio Peña figuraba como accionista, además de la designación de Carlos Carvallo, exdirectivo de la financiera involucrada, al frente del Banco Central de Paraguay en septiembre de 2023.
El escándalo también salpicó al Instituto de Previsión Social, que mantenía inversiones cercanas a los 345 millones de dólares en la entidad bancaria colapsada. El peso político sobre el gobierno se tornó insostenible cuando figuras clave del oficialismo, como el expresidente Horacio Cartes y el titular del Senado, Basilio Núñez, le retiraron su apoyo institucional. “Como titular del Congreso de la Nación, no nos ubicaremos del lado del despojo de los fondos públicos, privados, de los ahorristas y de los jubilados”, sentenció Núñez antes de concretarse la histórica salida del poder.