La creciente ola de hostilidad contra la comunidad islámica por parte de funcionarios y referentes vinculados a La Libertad Avanza generó una profunda preocupación institucional y derivó en una serie de denuncias penales que ponen en jaque la calidad democrática del país.
Las expresiones de odio provenientes del espacio político que responde a Santiago Caputo plantean un conflicto que trasciende lo partidario para atacar directamente la Constitución Nacional. El Centro Islámico de la República Argentina (CIRA) ha tomado medidas legales ante lo que consideran una campaña sistemática de estigmatización que vulnera la libertad religiosa consagrada en los artículos 14, 20 y 75 de nuestra carta magna.
Uno de los casos más resonantes involucró al abogado e influencer Alejandro Sarubbi Benítez, conocido como Gordo Leyes, quien en febrero de 2025 difundió mensajes cargados de odio. La causa, tramitada ante el juez federal Julián Ercolini y el fiscal Carlos Rívolo, culminó en un acuerdo de conciliación donde el integrante de Las Fuerzas del Cielo debió indemnizar al Hospital de Niños Pedro de Elizalde y publicar una retractación pública en sus redes sociales.
Sin embargo, la situación no se detuvo allí. En junio de 2025, Lucas Sagaz Luna, referente del entorno de Caputo, publicó mensajes incitando al odio contra el islam que permanecen visibles. Posteriormente, en octubre de 2026, Daniel Parisini, apodado Gordo Dan, difundió imágenes que vinculaban a la religión con prácticas criminales, mensaje que habría contado con el aval del presidente Javier Milei, motivando una nueva denuncia penal ante el juez Marcelo Martínez De Giorgi.
El modelo de convivencia cordobés frente al conflicto
Recientemente, el asesor Santiago Caputo vinculó la causa Malvinas con una supuesta islamización del Reino Unido, calificando la recuperación de las islas como una causa de Occidente para impedir la injerencia de un Estado islámico. Estas afirmaciones fueron calificadas por diversos sectores como absurdas y peligrosas, ya que alimentan prejuicios contra millones de personas basándose en su pertenencia religiosa y no en hechos geopolíticos concretos.
Frente a este escenario de división, surge como contrapartida el ejemplo de Córdoba con el Comité Interreligioso por la Paz (COMIPAZ). Fundado en 1998, este organismo reúne a representantes de las religiones judía, cristiana y musulmana con el objetivo primordial de trabajar por la armonía social. Mientras desde el poder central se fomenta la islamofobia, el modelo cordobés demuestra que el encuentro fraterno es la única vía para garantizar la paz del mundo y el respeto a las identidades religiosas.