Los ciudadanos estadounidenses votaron en unos comicios clave de medio término que representan una prueba de fuego decisiva para el gobierno de Donald Trump y el control del Congreso en Washington.

Las elecciones, conocidas popularmente como midterms, se celebraron este martes con la renovación total de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Aunque el presidente no figuraba en las boletas como candidato, el resultado determinará si el Partido Republicano logra mantener el poder legislativo o si los demócratas consiguen una mayoría que limite las iniciativas oficiales durante los próximos dos años.

En juego se encuentran los 435 escaños de la Cámara baja y 35 bancas del Senado, incluyendo dos elecciones especiales por los lugares vacantes que dejaron J. D. Vance y Marco Rubio al sumarse al Ejecutivo. Hasta el momento, los republicanos controlan ambas cámaras por márgenes muy ajustados, necesitando la oposición demócrata una ganancia neta de cuatro escaños en cada cámara para dar vuelta el escenario político actual.

El avance del escrutinio en los primeros estados

La atención internacional se concentró inicialmente en el cierre de los primeros centros de votación en sectores clave como Kentucky e Indiana, donde ya comenzó el recuento oficial de los votos.

En Kentucky, un bastión históricamente republicano, la disputa por el Senado entre Andy Barr y el demócrata Charles Booker acaparó las miradas. Los sondeos previos marcaban una ventaja para el candidato republicano, aunque con una diferencia sensiblemente menor a la obtenida por Trump en los comicios presidenciales de 2024, reflejando un escenario de extrema paridad mientras continúan cerrando las urnas en el resto del país.