El equipo del Servicio de Cirugía Pediátrica del hospital materno infantil San Roque de Paraná concretó con éxito una descompresión cardíaca y remodelación torácica por vía toracoscópica a una paciente de 15 años, marcando un hito sin precedentes en la salud pública provincial.
La intervención de alta complejidad se le practicó a una joven de 15 años oriunda de la localidad de Santa Elena, departamento La Paz, quien padecía una malformación congénita severa de pectus mixto con componentes de hundimiento esternal y proyección externa que comprometían de manera directa su función hemodinámica y respiratoria.
Para poder concretar esta práctica mínimamente invasiva, la Dirección del nosocomio y el Ministerio de Salud provincial gestionaron la adquisición de implantes metálicos específicos de titanio por un monto total de 29.700.000 pesos. La cirugía contó con la valiosa participación del especialista en patologías de la pared torácica y jefe del Departamento Quirúrgico del hospital de niños Pedro de Elizalde de Buenos Aires, Gastón Bellía Munzón, quien acompañó al cirujano pediátrico local Lucas Faure.
Una técnica innovadora que evita derivaciones
Respecto del procedimiento aplicado, Gastón Bellía Munzón detalló que la paciente "presentaba un pectus mixto, con una parte excavada que generaba compresión cardíaca y otra prominente, denominada carinatum. Realizamos una técnica de sándwich, de mayor complejidad, que permitió corregir ambos componentes y descomprimir el corazón".
Por su parte, el profesional del nosocomio paranaense Lucas Faure valoró la instancia formativa como un paso decisivo y remarcó que el procedimiento "marca un antes y un después para el abordaje de estas patologías en la provincia y permite avanzar para que más pacientes puedan ser tratados aquí, cerca de sus familias".
Tras transitar cinco días de internación en el establecimiento sanitario, la paciente recibió el alta médica y continuará su proceso de recuperación bajo estricta supervisión kinesiológica con vistas a retomar de forma progresiva su actividad física habitual hacia el cuarto mes posoperatorio. El esquema terapéutico contempla además una segunda etapa planificada para la extracción de las prótesis dentro de un plazo estimado de dos a tres años.