Las intendentas Rosario Romero e Isa Castagnino expusieron con dureza en la Comisión de Asuntos Municipales de Diputados para exigir la continuidad de los subsidios al transporte público y la restitución del Programa Remediar.

Jefe comunales de diversas provincias se plantaron frente al Gobierno nacional para cuestionar la discriminación en la distribución de los subsidios entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el interior del país. A este reclamo se sumó el repudio por la paralización total de la obra pública y la drástica merma en la coparticipación que ahoga las cuentas locales.

En el plenario, la presidenta municipal de Paraná, Rosario Romero, apuntó sin filtros contra la mirada centralista de la gestión nacional. “Me fastidia que el país solo se mire desde el AMBA”, sentenció con firmeza, para luego agregar una reflexión profunda sobre la necesidad de políticas de Estado duraderas: “Los argentinos tenemos que dejar de fundar la República cada cuatro años”.

Un servicio esencial y la defensa de la salud pública

Al profundizar sobre el transporte público de pasajeros, la jefa comunal paranaense defendió la asistencia económica estatal al sector. “El subsidio no es un pecado sino que ayuda a sostener. El transporte público no es un lujo y no puede ser que el Estado Nacional no haga un aporte a los transportes”, remarcó durante su exposición en la Cámara baja.

Por otro lado, Romero exigió la continuidad del Programa Remediar, vigente desde el año 2002. En esa línea advirtió que la política sanitaria se gestó mediante un diseño técnico riguroso enfocado en la prevención primaria. “Quienes creen que sacando este programa van a hacer economía se equivocan. El efecto será mayor deterioro de todos los Estados porque van a incrementarse enfermedades que se estaban evitando”, alertó.

A su turno, la intendenta de Victoria, Isa Castagnino, visibilizó la crisis social que atraviesan los municipios del interior provincial. Detalló que su localidad, con apenas 40 mil habitantes, sostiene unas 150 mil atenciones sanitarias anuales en siete centros de salud municipales, donde los vecinos no sólo buscan fármacos sino contención ante la crisis actual. Además, alertó sobre el colapso del sistema debido al éxodo de pacientes que antes se atendían en clínicas privadas y hoy dependen exclusivamente de la salud pública ante la pérdida de cobertura de la obra social provincial.