El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguro que su gobierno no intervino directamente en la salida del excandidato brasileño Flavio Bolsonaro, despegandose asi de la administracion de Javier Milei.

Durante una rueda de prensa en Atlanta, el funcionario estadounidense explico que el dirigente brasileño ya disponia de un visado y que el propio presidente Donald Trump tomo la decision de permitirle el ingreso al pais norteamericano. Estas declaraciones contradicen laversion difundida por el presidente del American Council, Simon Levy, quien habia asegurado que la fuga fue coordinada entre la Casa Rosada y el Departamento de Estado.

El viaje se llevo a cabo tras pasar por Argentina y Ecuador en una aeronave que, segun publicaciones de The New York Times y The Wall Street Journal, fue fletada por el asesor presidencial Jason Miller. El traslado fue abonado por un intermediario a traves de una cuenta bancaria estadounidense, tal como confirmo el director de la aerolinea involucrada en el operativo.

La presion de los democratas y el frente judicial

En paralelo al revuelo diplomatico, un nucleo compuesto por veinticinco congresistas democratas envio una misiva formal a Marco Rubio para exigir explicaciones sobre el rol de la administracion republicana en la huida del hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, quien enfrenta condenas judiciales en su pais de origen.

Por su parte, el gobierno de Javier Milei acumula al menos tres denuncias penales en los tribunales locales. Las presentaciones apuntan contra el propio mandatario, el canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y el asesor Santiago Caputo por presuntos delitos que van desde encubrimiento hasta uso indebido de recursos publicos para facilitar el transito irregular del dirigente extranjero.