El presidente Javier Milei se presentó ante los productores agropecuarios reunidos por los 160 años de la Sociedad Rural Argentina y atribuyó la desaceleración del crecimiento a un shock de oferta externo, rechazando de plano las propuestas de estímulo fiscal o monetario.
El mandatario llegó al país desde España pasadas las siete de la mañana y se presentó ante una sala con participación de referentes del agro, la energía y la minería. Su argumento central giró en torno al concepto de shock de oferta negativo: la reducción en la oferta de petróleo derivada de las tensiones en el estrecho de Ormuz encarece los costos de producción, presiona los precios al alza y obliga a los bancos centrales a subir las tasas de interés. “Ustedes están viviendo un shock de oferta negativo”, expresó ante los empresarios presentes en el predio.
Desde esa lectura, Milei cuestionó con severidad a quienes proponen compensar ese contexto con expansión de la demanda agregada, ya sea por vía monetaria o fiscal. Afirmó que flexibilizar la política monetaria cuando la base monetaria amplia lleva casi doce meses sin crecer “sería tirarle nafta al fuego”, y sostuvo que recurrir al déficit fiscal resulta totalmente inviable debido a las actuales condiciones del crédito internacional. “No sé si lo hacen por ignorancia o por deshonestidad intelectual”, disparó contra los economistas que insisten en esas alternativas.
La defensa del rol empresario y el superávit innegociable
Una parte significativa del discurso estuvo dedicada a reivindicar la figura del empresario, a quienes volvió a calificar de “héroes”. Citando al economista Israel Kirzner y al investigador Hernando de Soto, el jefe de Estado remarcó que el empresario es quien advierte oportunidades de ganancia y coordina a millones de personas que no se conocen entre sí para crear riqueza y prosperidad genuina.
Asimismo, el titular del Ejecutivo nacional dedicó otro tramo sustancial de su alocución a defender la centralidad del equilibrio fiscal como pilar absoluto de su programa económico. “El equilibrio fiscal no se negocia, ni con ningún pero”, sentenció con firmeza, al tiempo que advirtió que detrás de cada excepción sectorial se esconde el deseo de volver al déficit crónico que castigó al país durante décadas.