La Justicia provincial declaró nulos cuatro préstamos otorgados sin autorización a través de Home Banking y ordenó a la entidad reintegrar la totalidad del dinero descontado.
Un vecino fue víctima de una sofisticada estafa telefónica el pasado 20 de agosto de 2025. El damnificado recibió un llamado de un número con prefijo local de parte de un falso empleado de la empresa Andreani, quien le aseguró que tenía un paquete pendiente de entrega y le solicitó un código de verificación que llegó a su teléfono celular.
Dos días después de la maniobra de phishing, al ingresar a su Home Banking para efectuar un pago cotidiano, el cliente descubrió con estupor que habían registrado cuatro préstamos no solicitados que superaban ampliamente los siete millones de pesos, además de diversos débitos y transferencias a terceros ajenos a su voluntad.
La resolución judicial y las obligaciones de seguridad
Ante semejante escenario, la víctima formalizó la denuncia penal y recurrió a los estrados judiciales bajo el patrocinio legal de los abogados Esteban David Martínez y Silvina Alejandra Facio. Por su parte, el Banco Formosa intentó deslindar responsabilidades al argumentar que el cuentahabiente había obrado con imprudencia al facilitar los códigos de acceso a terceros.
Sin embargo, la jueza María Lourdes Leliur, al frente del Juzgado Civil y Comercial N.° 6, hizo lugar al planteo amparándose en la Ley Nacional de Defensa del Consumidor. La magistrada sentenció que las entidades financieras no solo proveen servicios económicos, sino que tienen la obligación indelegable de blindar sus sistemas informáticos y detectar movimientos inusuales de manera inmediata para resguardar el patrimonio de los usuarios.