Las autoridades reforzaron los controles migratorios y de seguridad en el complejo fronterizo San Ignacio de Loyola, que conecta Clorinda con Paraguay, tras la grave crisis financiera desatada en el país vecino por un presunto desfalco en el banco UENO.
El operativo, que busca evitar la posible fuga de sospechosos hacia territorio argentino, fue ordenado por jefes de Migraciones de la región. La medida implica una revisión exhaustiva de todos los vehículos que ingresan al país, obligando a los ocupantes a descender de las unidades para acreditar su identidad de manera rigurosa ante los agentes presentes en el paso internacional.
Las tareas de inspección no se limitan solo a la documentación personal, sino que incluyen la revisión minuciosa de baúles y otros sectores de los automóviles. Para estas labores, se cuenta con la participación activa de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que ha desplegado canes especialmente adiestrados para colaborar en la detección de elementos sospechosos o posibles intentos de evasión.
Despliegue de fuerzas y alerta máxima en la frontera
Por su parte, el Escuadrón 16 Clorinda de la Gendarmería Nacional mantiene una presencia reforzada en todo el sector fronterizo. Los efectivos ejecutan controles preventivos constantes con el objetivo de blindar el ingreso al país ante la delicada situación institucional y financiera que atraviesa Paraguay, la cual ha generado una alta tensión en la zona limítrofe.
Fuentes cercanas al operativo indicaron que no se descarta la llegada de autoridades de mayor jerarquía de Migraciones a la zona de frontera en las próximas horas. El objetivo sería impartir nuevas directivas para profundizar los procedimientos de control, manteniendo el estado de alerta mientras se monitorean los acontecimientos que sacuden al vecino país, incluyendo la reciente renuncia del presidente Santiago Peña en medio de las protestas sociales.