Un informe oficial elaborado por la Dirección Provincial de Estadística y Censos junto al Instituto Nacional de Estadística y Censos reveló severas deficiencias estructurales en la zona metropolitana.
El indicador más crítico cruza las prestaciones esenciales: el 49,7% de los hogares no logra acceder de manera simultánea a los tres servicios básicos de agua, gas de red y cloacas. El déficit energético encabeza las carencias del hábitat. El 54% de la población, equivalente a 195.849 personas, carece de conexión a la red pública de gas y depende estrictamente del uso de garrafas, una privación que alcanza al 49,2% de las viviendas.
Este registro supera de forma holgada los promedios del Noroeste Argentino, fijado en el 45,4%, y el de los aglomerados urbanos del país, que se ubica en el 34,3%. Aunque la cobertura de agua corriente llega al 99,5% de las casas y la red cloacal al 93%, la falta de gas consolida una brecha profunda en las condiciones habitacionales. En materia sanitaria, el 41,3% de los habitantes, es decir 149.914 personas, depende exclusivamente de la red pública por no poseer obra social ni prepaga.
Vulnerabilidad habitacional y educativa
El aspecto ambiental expone otros indicadores alarmantes de vulnerabilidad. Un 19% de los hogares, que nuclea a 72.166 residentes, habita en áreas propensas a anegamientos e inundaciones, una cifra que duplica la media nacional del 9% y la regional del 8,9%. En cuanto a las estructuras edilicias, el 55% de la población habita en edificaciones de calidad suficiente, pero un 26% reside en viviendas con materiales parcialmente insuficientes y un 19%, representado por 68.955 personas, lo hace en casas de calidad totalmente insuficiente, mientras que el hacinamiento crítico afecta al 1,9% de los hogares.
En la tenencia de inmuebles, el 70,3% es dueño de la propiedad y del terreno, un 7,8% es propietario solo del edificio y un 11,5% alquila. Finalmente, el relevamiento oficial concluye con indicadores en el ámbito educativo donde la escolaridad de niños y adolescentes de 4 a 17 años alcanza un 99,1% general, registrando además que el 63,9% de los jóvenes de 18 a 24 años permanece dentro del sistema formativo con un 74,4% de ellos cursando estudios universitarios o terciarios.