La investigación judicial por la brutal represión policial perpetrada frente a la Catedral de Santa Rosa escaló con la identificación formal del efectivo implicado y el pedido de formalización de cargos.

De acuerdo con la información confirmada por el Ministerio Público Fiscal, el policía que quedó en el centro de la escena es el cabo primero Franco Juan Carlos Gauna Coronel, integrante del cuerpo de motoristas de la fuerza provincial.

El uniformado ya prestó declaración e intentó justificar su accionar argumentando una supuesta agresión previa. Sin embargo, esa coartada choca de frente con los elementos incorporados al legajo: la víctima, Priscila Mora Grandon, aseguró que intervino únicamente para rogarle que retirara la rodilla con la que aplastaba la cabeza de su hermano, quien ya estaba reducido e indefenso sobre el pavimento de la plaza San Martín.

Avance probatorio y medidas periciales

Ante la magnitud del caso, que expone tanto los excesos en la vía pública como los abusos posteriores dentro de la Seccional Tercera —donde la joven denunció haber sido obligada a desnudarse y privada de asistencia médica—, la fiscalía coordinada por Máximo Paulucci desplegó un fuerte operativo de recolección de pruebas.

El MPF requirió a la Jefatura de la Unidad Regional I la totalidad de los legajos y actas, sumando los registros fílmicos del CECOM y las pericias médicas forenses realizadas a los hermanos para constatar las lesiones sufridas.

Con el cuadro probatorio consolidado, la fiscalía pidió la audiencia de formalización ante la Oficina Judicial para avanzar formalmente en la causa penal contra los uniformados sospechados de abuso de autoridad y vejaciones.