El nuevo Régimen Penal Juvenil genera controversia y pone en evidencia serios desafíos estructurales en la justicia local tras el incremento de expedientes.
A pesar del aumento en el caudal de causas judiciales, la jueza Valdez aclaró que la inmensa mayoría de las intervenciones responden a delitos menores y de poca gravedad, tales como lesiones leves o infracciones vinculadas a dinámicas propias de la adolescencia, y no a hechos de criminalidad organizada.
Hasta el momento, el fuero penal juvenil no registra adolescentes privados de la libertad. Sin embargo, la aplicación de la normativa plantea un desafío estructural significativo, ya que el ordenamiento prevé la posibilidad de disponer detenciones cautelares o el cumplimiento de penas en establecimientos específicos para menores, recursos con los que la provincia no cuenta en la actualidad.
En ese sentido, la magistrada recordó la interrupción del programa provincial Nueva Vida, un dispositivo de contención que dejó de operar a partir de la pandemia. Actualmente, las mesas institucionales trabajan para adecuar y definir espacios idóneos ante eventuales medidas privativas de la libertad.
Diferencias con los grandes centros urbanos
Valdez marcó una clara diferencia entre la situación local y el escenario de los grandes centros urbanos del país. Explicó que los argumentos utilizados a nivel nacional para impulsar la baja de la edad de inimputabilidad —sostenidos en delitos complejos como homicidios o robos a mano armada— responden a realidades como las de Buenos Aires, Rosario o Santa Fe, donde incluso algunos tribunales debieron suspender la aplicación del régimen por falta de dispositivos operativos adecuados.
En la jurisdicción local, en cambio, la baja del límite de edad a los 14 años se tradujo principalmente en la judicialización de conflictos de menor cuantía que antes no ingresaban al fuero penal.
Por último, la magistrada cuestionó con firmeza el precepto mediático de a delito de adulto, pena de adulto, advirtiendo sobre los riesgos de aplicar el máximo poder punitivo del Estado a franjas etarias tan tempranas. Valdez remarcó que los jóvenes se encuentran en pleno proceso de desarrollo evolutivo y que su accionar está atravesado por múltiples condicionantes sociales e institucionales.