Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos realizaron ataques limitados contra la isla iraní de Qeshm en una operación defensiva para proteger activos norteamericanos, mientras la administración de Donald Trump mantiene abiertas vías de negociación con Teherán.

Según informaron funcionarios del gobierno estadounidense a CNN, la ofensiva militar respondió directamente a disparos con misiles tierra-aire y acciones hostiles por parte de Irán contra una aeronave de su país. Aunque la acción no alcanzó la escala de operaciones masivas evaluadas previamente por Washington, el diario The Wall Street Journal reveló que ya se habían ejecutado misiones similares de manera reservada.

La operación militar en la isla de Qeshm, situada a pocos kilómetros de la ciudad portuaria de Bandar Abbas y del estratégico estrecho de Ormuz, se produjo en paralelo a los mensajes públicos del presidente estadounidense sobre un posible acuerdo con la república islámica. El mandatario aseguró en sus redes sociales que las conversaciones siguen en marcha y que un entendimiento con Teherán todavía podría concretarse en el corto plazo.

Avances diplomáticos y tensión en el Estrecho de Ormuz

En la misma línea, el vicepresidente JD Vance afirmó ante la prensa que ambos países lograron ciertos avances para destrabar el conflicto. “Los iraníes son siempre algo impredecibles y, como siempre dice el presidente, él mantiene opciones cinéticas y opciones no cinéticas. Pero sin duda hemos avanzado”, expresó Vance tras dialogar con el mandatario sobre la situación bélica y mostrarse optimista.

La elección de la isla de Qeshm no es casual, ya que su ubicación geográfica resulta clave para el control del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, el corredor por el que circulaban cerca de 20 millones de barriles diarios de petróleo antes del estallido del conflicto. Este paso estratégico entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán concentra una parte vital del suministro energético mundial, por lo que cualquier movimiento militar en la zona condiciona de inmediato el mercado internacional de hidrocarburos.

De esta manera, el gobierno de Estados Unidos combinó una nueva demostración de fuerza militar con señales hacia la diplomacia, dejando en evidencia que el canal del diálogo y las opciones castrenses operan de forma simultánea en medio de la incertidumbre geopolítica global.