Boca Juniors se quedó con el Superclásico ante River Plate por la fecha 15 del Torneo Clausura de la Liga Profesional, tras imponerse por la mínima diferencia en un partido disputado en La Bombonera.
El encuentro comenzó con un ritmo intenso y friccionado, fiel a la historia de estos enfrentamientos. El único gol de la calurosa tarde llegó en la primera etapa, cuando el defensor central Lautaro Di Lollo apareció con autoridad en el área rival para conectar un remate preciso que dejó sin chances al arquero visitante y desató la locura en las tribunas.
A partir de la ventaja parcial, el trámite se volvió aún más disputado en el mediocampo, con pierna fuerte y pierna firme por parte de ambos equipos. La tensión en el campo de juego fue en aumento con el correr de los minutos, obligando al árbitro a intervenir en reiteradas ocasiones para calmar los ánimos entre los protagonistas.
Tarde caliente y expulsiones clave
El complemento no dio tregua y el conjunto de Núñez sufrió los embates de la desesperación por buscar el empate. La situación se complicó drásticamente para la visita cuando el defensor Gonzalo Montiel vio la tarjeta roja, dejando a su equipo con diez jugadores en un momento crucial del partido.
Lejos de aplacarse los ánimos, la fricción continuó y sobre el tramo final del encuentro se sumó la expulsión del marcador central Lucas Martínez Quarta, también en el Millonario, consumando un final accidentado y caliente que dejó a los dirigidos por la visita con nueve hombres en cancha.
Con este resultado, el Xeneize festejó ante su gente en un estadio colmado y sumó tres puntos fundamentales que valen mucho más que un triunfo en la tabla de posiciones de la Liga Profesional, mientras que su eterno rival deberá reestructurar su funcionamiento urgente.