Una compleja organización criminal dedicada a extorsionar a hombres que ingresaban a una página de servicios sexuales fue desarticulada tras una serie de allanamientos que expusieron cómo operaban los reclusos desde el interior de las cárceles.

La investigación llevada adelante por la DDI de Lomas de Zamora reveló que la banda utilizaba perfiles falsos en un sitio denominado Gemidos para captar a las víctimas. Una vez obtenida la información personal, los delincuentes realizaban llamadas intimidatorias exigiendo grandes sumas de dinero bajo la amenaza de revelar sus actividades y atacar a sus familias.

Uno de los casos documentados señala que una de las víctimas llegó a transferir la suma de 200.000 pesos antes de radicar la denuncia formal. Los audios incorporados a la causa muestran la extrema presión psicológica ejercida por los extorsionadores, quienes simulaban contar con respaldo judicial y advertían sobre supuestas multas millonarias si no cumplían con los pagos exigidos.

Los roles clave dentro de la organización carcelaria

Tras tareas de inteligencia que incluyeron el análisis de líneas telefónicas, impactos de antenas y movimientos bancarios, el fiscal Ignacio Torrigino solicitó seis órdenes de allanamiento que fueron autorizadas por la jueza de garantías Laura Ninni. Los operativos permitieron identificar a tres internos alojados en diferentes penales de la provincia de Buenos Aires como los cerebros de la maniobra.

Entre los sospechosos figuran Lucas Aguirre Pérez, Mauro Leonel Fretes Martínez y Rolando Robustiano Lescano, a quienes se les secuestraron teléfonos celulares en sus respectivas celdas de General Alvear, Florencio Varela y González Catán. La pesquisa determinó que Fretes Martínez se encargaba de la captación digital, mientras que los otros dos ejecutaban las extorsiones y canalizaban el dinero.

Asimismo, los procedimientos policiales culminaron con la detención de dos mujeres, identificadas como Marina Soledad Cheveste y otra implicada en Isidro Casanova, señaladas como las receptoras iniciales de las transferencias ilícitas para lavar el dinero obtenido. La causa continúa abierta bajo los delitos de extorsión, amenazas y encubrimiento agravado en busca de nuevas víctimas.