Tras permanecer más de 24 horas demorado en la terminal aérea, un avión privado despegó de Puerto Iguazú con destino a Ecuador en medio de un fuerte operativo y crecientes sospechas sobre la identidad de sus ocupantes.

El polémico vuelo de la empresa Baires Fly finalmente partió minutos después de la medianoche desde el Aeropuerto Mayor Eduardo Krause Cataratas del Iguazú con tres tripulantes a bordo, aunque las autoridades evitaron precisar la cantidad exacta de pasajeros y sus respectivas identidades, alimentando versiones sobre una supuesta vinculación con la fuga de Flávio Bolsonaro.

La aeronave había arribado a la provincia procedente de Aeroparque el pasado lunes a las 23:42 con un plan inicial que apuntaba a Miami, Estados Unidos. Sin embargo, una serie de demoras y la supuesta falta de servicio mantuvieron en vilo al personal de Migraciones y Aduana, que aguardó durante horas en el sector de embarque internacional sin certezas sobre el estatus del vuelo.

Un operativo hermético y desvío en pleno vuelo

Cerca de la medianoche, la tensión aumentó con el ingreso clandestino de una traffic de transporte con patente brasileña de la empresa Dallas y una camioneta 4x4 a través de un portón lateral. Dicha comitiva fue escoltada de manera directa por un móvil de la Policía de Seguridad Aeroportuaria para permitir el abordaje de los pasajeros antes de que la aeronave despegue rumbo a Guayaquil.

El avión despegó formalmente a las 0:22 y, llamativamente, tras abandonar el espacio aéreo misionero evitó ingresar a territorio brasileño para enfilar directamente hacia Paraguay, avivando aún más los interrogantes políticos en torno al caso. Mientras tanto, el presidente brasileño Lula da Silva se refirió al escándalo señalando que el que nada debe, nada teme, dejando abiertas múltiples incógnitas sobre el respaldo al senador.