Luego de superar una intervención quirúrgica y tras treinta y nueve años sin visitas papales al país, el papa León XIV arriba hoy a la Argentina para una gira histórica que se extenderá hasta el miércoles 11 de noviembre.

La llegada del máximo referente de la Iglesia Católica genera una profunda devoción en millones de fieles de todo el territorio nacional, incluyendo una masiva movilización de misioneros que se preparan desde hace meses. Esta visita encuentra a los ciudadanos sumidos en un contexto de compleja crisis social, económica y de desunión, lo que eleva las expectativas en torno a sus mensajes y gestos de cercanía con los sectores más vulnerables. El padre Alberto Barros ponderó la figura del pontífice al señalar que es un gran defensor de los más pobres y de los migrantes, destacando su similitud con el legado pastoral de Francisco.

El itinerario oficial contempla actividades presenciales en la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Córdoba y la localidad bonaerense de Luján. Para garantizar la movilización y seguridad de los asistentes, el presidente Javier Milei decretó feriado nacional para el lunes 9 de noviembre, extendiéndose de manera focalizada el martes 10 en Capital Federal y Córdoba, y el miércoles 11 en la provincia de Buenos Aires. Esta magnitud logística no se registraba desde los históricos viajes de Juan Pablo II en 1982 y 1987.

Un antecedente histórico a casi cuatro décadas de distancia

Para dimensionar el peso de este acontecimiento, es necesario retrotraerse al pontificado de Juan Pablo II, el único papa que había pisado suelo argentino hasta el momento. Su primera visita ocurrió en junio de 1982 durante apenas treinta y dos horas, en plena Guerra de Malvinas y bajo el régimen militar, con el claro objetivo de orar por la paz. Su segundo viaje, desarrollado en abril de 1987 con el presidente Raúl Alfonsín ya en democracia, abarcó seis días, diez provincias y más de veinte discursos memorables ante multitudes.

En aquella ocasión de 1987, multitudes desafiaron las adversidades climáticas, como ocurrió en Corrientes bajo una intensa lluvia, o el histórico millón de fieles reunidos en la avenida 9 de Julio para la misa de Ramos. Ahora, la expectativa se renueva con la presencia de León XIV, marcando un nuevo hito en la relación entre el Vaticano y el pueblo argentino en un momento clave de su historia institucional.