La profunda crisis económica y el cobro de plus médicos privados de hasta 45.000 pesos dispararon la demanda en el hospital público de Orán, generando una fuerte presión sobre la guardia, internación y farmacia central.

El sistema sanitario estatal en la ciudad de Orán atraviesa un momento crítico debido a la confluencia de factores socioeconómicos y conflictos gremiales. Según la información difundida por Metro Noticias, el cobro de aranceles adicionales por parte de profesionales privados a pacientes con obra social empujó a miles de vecinos a volcarse masivamente hacia el hospital público en busca de atención médica.

Este incremento en la afluencia de pacientes repercute de manera directa en sectores sensibles como la guardia general, las salas de internación y la farmacia central, donde se registra un consumo récord de medicamentos esenciales destinados a patologías crónicas como la hipertensión y el colesterol. Desde la gerencia del establecimiento aclararon que, si bien la prioridad es la población sin cobertura, las puertas continúan abiertas para todos los ciudadanos, tensionando al límite los recursos humanos y materiales disponibles.

Descentralización y conflicto con anestesistas

Frente a este escenario de saturación, las autoridades sanitarias analizan estrategias para descentralizar la atención y trasladar profesionales especialistas hacia los centros de salud barriales. No obstante, durante noviembre algunos puestos sanitarios deberán suspender ciertas actividades debido al otorgamiento de vacaciones reglamentarias al personal de enfermería, previsto a normalizarse en diciembre. Paralelamente, el área de salud mental debió ampliar sus prestaciones implementando una guardia psicológica durante los fines de semana para contener situaciones de crisis, intentos de suicidio y consumos problemáticos que afectan incluso a niños.

A toda esta presión asistencial se suma el persistente conflicto gremial con los profesionales anestesistas, iniciado el pasado 13 de octubre por reclamos salariales. Esta medida de fuerza mantiene suspendidas unas 20 cirugías programadas por día, paralizando gran parte de la actividad quirúrgica. A esto se le suman demoras en proyectos de infraestructura, como la licitación para la nueva guardia central y urgentes reparaciones edilicias en los sanitarios, dejando al descubierto la compleja vulnerabilidad operativa del nosocomio.