Una protesta de trabajadores municipales terminó en un violento desalojo policial que dejó cerca de veinticinco heridos, graves lesiones oculares a manifestantes y la suspensión de las Fiestas Patronales.

El conflicto en Hipólito Yrigoyen estalló tras cuatro días de huelga impulsada por los gremios de ATE y UPCN. Los reclamos incluían recategorizaciones, pase a planta, entrega de indumentaria, un bono extraordinario y la aplicación del aumento salarial provincial del catorce por ciento. Desde julio se mantenían reuniones sin avances concretos, lo que derivó en la profundización de la medida de fuerza.

La situación escaló trágicamente el jueves por la mañana, cuando efectivos de Infantería reprimieron la protesta frente a la Feria Municipal. El saldo fue de aproximadamente veinticinco heridos. Entre las víctimas se encuentra Juan Azalle, quien perdió un ojo por el impacto de una bala de goma, mientras que otro empleado debió ser trasladado de urgencia a Salta Capital debido a lesiones oculares de máxima gravedad.

Acciones legales y suspensión de los festejos

Ante la magnitud de los hechos, el abogado Ramón Saldaño confirmó que presentará una denuncia penal contra la intendenta Soledad Cabrera, la fiscal Dora Fuentes y la fuerza policial por abuso de autoridad. La tensión social obligó a la Municipalidad a suspender el desfile cívico-militar, mientras que el párroco Rodrigo Barreto canceló la tradicional cantata para reemplazarla por una vigilia de oración.

Finalmente, tras una audiencia en la Secretaría de Trabajo de Orán, el Ejecutivo municipal y los sindicatos firmaron un acta de acuerdo. Se acordó aplicar el incremento salarial y abonar el bono extraordinario de cincuenta mil pesos en un solo desembolso, además de absorber los costos médicos de los heridos. Pese al levantamiento del paro, los gremios advirtieron que no hay nada que celebrar tras una semana que dejó profundas heridas en la comunidad.