El único competidor extranjero en la licitación del Belgrano Cargas, Grupo México, se retiró del proceso y dejó en el camino una propuesta de inversión de 3.000 millones de dólares, justo en la antesala de la cumbre que el gobernador Gustavo Sáenz mantendrá con funcionarios nacionales.

La salida de la compañía internacional sacude el escenario de una licitación estratégica que definirá el futuro ferroviario por los próximos 50 años. Para la provincia de Salta, la noticia representa un golpe sensible debido a que los ramales del norte continúan figurando como inversiones optativas y no como obligaciones contractuales dentro de los pliegos elaborados por el Gobierno nacional.

El gigante Grupo México Transportes confirmó formalmente su decisión de no continuar en la contienda tras evaluar las condiciones de los pliegos actuales. La firma extranjera cuestionó el sistema de operación abierto y el fraccionamiento de la licitación, factores que terminaron por disuadir su ambicioso plan para modernizar la infraestructura ferroviaria que conecta al noroeste con los puertos del Gran Rosario.

La embajada salteña en Buenos Aires y el reclamo por los ramales

Ante este panorama adverso, el mandatario provincial encabeza una delegación junto a funcionarios y seis entidades empresarias para exigir modificaciones concretas en las condiciones de adjudicación. La comitiva busca que la recuperación de los ramales C14 y C15 sea incorporada como una obligación ineludible para cualquier operador que gane la concesión ferroviaria.

La postura del Ejecutivo provincial cuenta con el respaldo total del sector privado local, que advierte sobre la necesidad urgente de garantizar corredores seguros para la minería y la agroindustria. Las reuniones previstas en Capital Federal con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, definirán el futuro de estas trazas fundamentales para la economía regional antes de la apertura oficial de sobres programada para noviembre.

La retirada del operador extranjero deja un interrogante abierto sobre el nivel de inversión real que recibirá la red ferroviaria nacional, incrementando la presión sobre las autoridades políticas para blindar los intereses productivos del norte argentino frente a las modificaciones en el mercado de transporte.