A sus 75 años, la historia de Charly García en la provincia guarda recitales históricos, anécdotas inolvidables y encuentros espontáneos que marcaron a generaciones enteras.
La relación de Carlos Alberto García Moreno con el público local comenzó el domingo 17 de abril de 1977. Aquella noche, La Máquina de Hacer Pájaros llegó al estadio de Gimnasia y Tiro para protagonizar un recital que marcó el inicio del Abril Cultural Salteño. No era una banda más, ya que se trataba de uno de los proyectos más ambiciosos y representativos del rock progresivo argentino de aquellos años.
Con apenas un año de trayectoria, el grupo reunía a un verdadero seleccionado de músicos. Junto a Charly estaban Oscar Moro, Carlos Cutaia, Gustavo Bazterrica y José Luis Fernández. La cobertura periodística de la época destacó la llegada de lo que definió como el conjunto de música progresiva más importante del país.
De los grandes escenarios a las anécdotas callejeras
Más de dos décadas después, el músico volvió a la provincia el 11 de septiembre de 1998 para presentar su disco El Aguante. La actuación oficial se realizó en el local Cocodrilo, pero uno de los episodios más recordados ocurrió cuando improvisó un pequeño show en las inmediaciones del hotel Provincial, transformando un momento informal en una escena inolvidable.
En diciembre de 2003, el artista regresó para presentar Rock and Roll Yo en el microestadio Delmi. Fiel a su estilo, la noche no terminó al apagarse las luces: se trasladó a la calle Balcarce para escuchar a una banda local llamada La Cuerda, regalando un momento único a los presentes.
La última visita documentada se concretó el 19 de agosto de 2012 con la gira de Kill Gil nuevamente en el Delmi. Con el paso del tiempo, aquella presentación adquirió un significado muy especial, convirtiéndose en el último show oficial del maestro del rock en suelo norteño.