El piloto argentino Franco Colapinto sorprendió a tres fanáticos santafesinos en la previa del Gran Premio de Brasil al subirse y manejar la histórica renoleta con la que viajaron hasta San Pablo.
La increíble travesía tuvo como protagonistas a Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino, tres amigos oriundos de la localidad santafesina de Esperanza. Los fanáticos decidieron emprender un viaje épico rumbo al circuito de Interlagos a bordo de un clásico Renault 6, popularmente conocido como renoleta, que adaptaron especialmente para la ocasión.
El vehículo fue íntegramente ploteado con los colores característicos del monoplaza del equipo Alpine, además de lucir con orgullo las banderas de Argentina y de Brasil. La ocurrencia, que había nacido casi como una broma durante un asado entre amigos, terminó transformándose en una aventura rutera inolvidable.
Un paseo inesperado por las calles de San Pablo
El objetivo principal de los santafesinos era lograr alguna clase de interacción o un simple saludo del talentoso piloto nacional. Sin embargo, la realidad superó con creces cualquier expectativa cuando el propio Franco Colapinto se acercó a conocer el vehículo y decidió dar una vuelta.
En medio de risas y la sorpresa generalizada, los tres amigos le explicaron pacientemente el funcionamiento de las marchas al deportista antes de que tomara el control del volante. Con los santafesinos ubicados como improvisados copilotos, Colapinto aceleró por las calles paulistas y disfrutó de un vehículo completamente diferente al bólido de la máxima categoría.
De esta manera, en la antesala de una competencia automovilística de nivel internacional, el joven piloto demostró una vez más su cercanía y complicidad absoluta con los hinchas argentinos, regalándoles una anécdota única que quedará grabada para siempre en sus memorias.