El papa León XIV aterrizará esta tarde en el Aeroparque Jorge Newbery para iniciar una histórica visita de cuatro días a la Argentina, marcando el regreso de un pontífice al país después de 39 años desde la última presencia de Juan Pablo II en 1987.
El Sumo Pontífice arribará procedente de Uruguay a las 16.30 y será recibido al pie del avión por el presidente Javier Milei. Tras los honores militares al Libertador en la Plaza San Martín, ambos mantendrán una reunión privada en la Casa Rosada seguida de encuentros con autoridades nacionales y diplomáticos en el Palacio Libertad.
La llegada posee una profunda carga simbólica y afectiva por la ausencia de Francisco durante sus doce años de pontificado. En pleno vuelo, León XIV reconoció que su viaje constituye un homenaje implícito a su antecesor y reafirmó que su principal objetivo es transmitir un mensaje de paz, cercanía y atención a las comunidades más vulnerables del país.
Una agenda federal exigente y un operativo de seguridad sin precedentes
Durante su estadía, el programa oficial incluirá paradas sensibles como el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, misas masivas en Palermo y Córdoba, encuentros con gremialistas en la Universidad Católica Argentina, y una visita al Complejo Penitenciario Federal antes de su misa de cierre frente a la Basílica de Luján el próximo miércoles.
Desde el plano político, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, advirtió que las palabras del Papa interpelarán a todo el arco dirigente por encima de las disputas partidarias. En paralelo, el Ministerio de Seguridad dispuso un gigantesco despliegue con 52.900 efectivos, restricciones aéreas y sesenta kilómetros de vallados para custodiar una convocatoria estimada en un millón y medio de fieles para las celebraciones centrales.