La justicia federal condenó a 10 años de prisión a dos pilotos bolivianos que se estrellaron en una finca de Rosario de la Frontera transportando 364 kilos de cocaína.

El hecho ocurrió el 4 de noviembre de 2025, cuando una aeronave procedente de Bolivia intentó aterrizar de manera clandestina en un establecimiento rural. En plena maniobra, el vehículo chocó contra una cortina de arbustos y embistió un automóvil que aguardaba para descargar los estupefacientes. La sentencia fue dictada por la jueza Gabriela Catalano, titular del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de Salta, en el marco de un juicio abreviado impulsado por el fiscal general Eduardo Villalba y la auxiliar fiscal Florencia Altamirano.

Los condenados fueron identificados como Juan Pablo Quinteros Peredo y Henry Álvaro Mercado Cuajera, hallados coautores de contrabando de importación de estupefacientes agravado. Durante la audiencia, los acusados intentaron justificar su accionar aduciendo una crisis económica en su país, aunque terminaron aceptando su responsabilidad penal. La investigación inicial estuvo a cargo de la Procunar NOA y de la Gendarmería Nacional, quienes determinaron que la carga formaba parte de una ruta vinculada a una sucursal del Cártel de Sinaloa instalada en territorio boliviano con destino final en Europa.

Un operativo frustrado por el accidente y el hallazgo de la droga

Tras el impacto de la avioneta matrícula CP-3167, los efectivos hallaron en la cabina rastros de sangre y tres bolsas con 136 kilos de cocaína fraccionada en paquetes con el sello Prada Milano. A pocos metros ardía un Volkswagen Gol Trend, cuyo propietario denunció falsamente el robo para encubrir su participación. Mediante operativos posteriores, las fuerzas de seguridad secuestraron otros 228 kilos de droga enterrados en un campo cercano, alcanzando un total de 364 kilos con una pureza del 74%.

Los pilotos fueron capturados un día después en la terminal de ómnibus de Rosario de la Frontera cuando intentaban cambiar dólares con heridas visibles en los brazos. Con este fallo, la justicia completó las condenas de la organización, sumándose a las penas dictadas previamente contra los cómplices locales que esperaban el cargamento en tierra.