Tras un inicio de jornada con leves subas, los bonos soberanos argentinos sufrieron una fuerte reversión y el riesgo país escaló hasta los 841 puntos básicos, marcando un nuevo récord para el presente año.

La victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio término en Estados Unidos generó un escenario de volatilidad inesperada para la plaza local. Si bien los índices de Wall Street reaccionaron al alza y las tasas del Tesoro estadounidense cedieron, los activos argentinos no lograron sostener la tendencia positiva inicial. El indicador elaborado por JP Morgan sumó diez unidades, alcanzando niveles que no se registraban desde octubre del año pasado, cuando el índice superó los 1000 puntos.

En el mercado de renta fija, los Bonares registraron caídas de hasta el 0,6%, mientras que los Globales descendieron hasta un 1%. Por su parte, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York mostraron un comportamiento dispar. Las petroleras fueron las más castigadas por la baja del precio internacional del crudo, con YPF liderando las pérdidas con un desplome del 7,1%, seguida por Pampa Energía y Tenaris. En contraste, empresas como Mercado Libre y Globant lograron cerrar con signo positivo.

El impacto político en el financiamiento externo

El control demócrata de ambas cámaras en el Congreso de los Estados Unidos plantea un nuevo desafío estratégico para la administración argentina. Según analistas de Cohen Aliados Financieros y Rafaela Capital, este resultado debilita la posición política de un posible retorno de políticas republicanas más flexibles y genera dudas sobre la fluidez del respaldo financiero que el Tesoro norteamericano podría brindar en el futuro cercano. La posibilidad de una nueva asistencia crediticia ahora enfrentaría mayores controles legislativos y un costo político más elevado.

En el plano cambiario, los dólares financieros tendieron al alza: el dólar MEP subió a $1582,23 y el Contado con Liquidación (CCL) operó a $1688,29. Mientras tanto, el dólar oficial mayorista mostró una leve baja, cerrando en $1546. La incertidumbre doméstica, sumada a la escasez de reservas y las dudas sobre el financiamiento para el año 2027, mantienen al mercado en un estado de alerta permanente ante la vulnerabilidad de la economía local frente a los cambios en el tablero internacional.