Los bonos argentinos sufrieron un nuevo desplome en Wall Street y el riesgo país superó los 800 puntos básicos, alcanzando su nivel más alto desde las elecciones legislativas.
La inestabilidad financiera marcó el inicio de la semana con fuertes caídas en los activos nacionales. El indicador que elabora el JP Morgan registró un techo de 805 puntos sobre el cierre de la rueda de negociaciones, reflejando un crecimiento de casi 400 puntos desde los primeros días de julio debido a una brusca reversión del clima inversor.
Las acciones de compañías argentinas que cotizan en el exterior también sufrieron pérdidas generalizadas. Firmas como IRSA se desplomaron un 12,8%, Cresud cayó un 7,9%, YPF retrocedió un 6,7% y el Banco Supervielle experimentó una baja del 5,3% en medio de un clima de extrema tensión en los mercados.
El impacto en el dólar y las reservas
En paralelo, la cotización cambiaria mostró presión al alza. El dólar mayorista subió un 0,7% hasta los 1.545 pesos, lo que empujó al dólar para el ahorrista hasta los 1.565 pesos en las ventanillas del Banco Nación.
Por su parte, el Banco Central terminó nuevamente sin compras de reservas, marcando la cuarta rueda sin saldo positivo en las últimas seis jornadas. Los analistas estiman que la autoridad monetaria debió desprenderse de divisas a cuenta del Tesoro para atender la demanda oficial.
Finalmente, el escenario internacional estuvo dominado por el conflicto en Medio Oriente. Desde IOL Inversiones explicaron que los precios del petróleo se hundieron tras conocerse la preferencia de Washington por las vías diplomáticas y las negociaciones en curso para asegurar el tránsito comercial en el Estrecho de Ormuz.