Un choque fatal entre dos formaciones de alta velocidad en la provincia española de Toledo dejó un saldo preliminar de treinta pasajeros muertos y decenas de heridos.

El violento impacto ocurrió este miércoles a las 8:54 de la mañana en el kilómetro 118, ubicado entre las localidades de Urda y Orgaz. Un tren de alta velocidad perteneciente a la compañía Renfe, que había partido desde Madrid a las 8:04 con 397 personas a bordo, embistió desde atrás a otra formación de la empresa Iryo que circulaba en la misma dirección con 147 pasajeros.

Como consecuencia directa de la colisión, los dos últimos vagones del convoy de Iryo se desprendieron y cayeron por un terraplén en una zona de bosque mediterráneo. En total, ambas formaciones transportaban a 544 pasajeros que cubrían el trayecto ferroviario entre Madrid y Andalucía, un servicio que quedó totalmente interrumpido al igual que las conexiones con Ciudad Real.

Las hipótesis sobre el trágico impacto

Las primeras pericias oficiales y los informes preliminares de los investigadores apuntan con fuerza hacia una falla humana como la causa desencadenante del siniestro. Se investiga si el operador de trenes otorgó una indicación equivocada debido a un desperfecto en el sistema principal de señalización. Por su parte, la plataforma digital meteorológica Meteored descartó por completo que las condiciones climáticas hayan influido en el hecho, ya que la visibilidad era óptima y no se registraban precipitaciones ni vientos en la zona.

Tras confirmarse la magnitud de la tragedia, el presidente Pedro Sánchez y el resto del gabinete nacional suspendieron de inmediato sus agendas oficiales para seguir de cerca las tareas de rescate. "Consternado ante el grave accidente de trenes en Toledo", expresó el mandatario a través de sus redes sociales, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando incansablemente en el terreno para asistir a las víctimas y evacuar a los heridos.