Billones de dólares se esfumaron del valor bursátil de las principales empresas tecnológicas de Estados Unidos, Europa y Asia en medio de una profunda preocupación por la desaceleración del desarrollo de la inteligencia artificial.
Esta abrupta caída en los mercados financieros internacionales se produce tras los recientes comicios de mitad de mandato en Estados Unidos. Durante la campaña electoral, varios candidatos demócratas prometieron frenar la expansión desmedida de los centros de datos necesarios para sostener el avance de la inteligencia artificial. Un caso emblemático fue el de Gina Hinojosa, quien se impuso en Texas y asumió el compromiso explícito de detener por completo la construcción de nuevas instalaciones de este tipo.
El impacto en las bolsas globales fue inmediato y de gran magnitud. El índice Nasdaq, que concentra a las compañías tecnológicas más poderosas de Estados Unidos, sufrió un desplome superior al 5,5% durante la jornada del jueves. La onda expansiva golpeó con fuerza este viernes en los mercados asiáticos y europeos, donde el índice Nikkei 225 de Japón se hundió un 6,3% y el FTSE 100 del Reino Unido retrocedió un 1,6%.
Golpe a los fabricantes de semiconductores
Las mayores pérdidas registradas en el continente asiático afectaron directamente a los principales fabricantes de chips de memoria. Naciones clave como Japón, Corea del Sur y Taiwán concentran la producción mundial de estos componentes esenciales y de los equipos indispensables para el funcionamiento de los centros de datos estadounidenses.
A pesar del panorama negativo, voces del sector intentan llevar tranquilidad a los inversores. Tudor Brown, fundador de una reconocida empresa tecnológica británica, declaró a la BBC que ya existía cierta inquietud previa en torno al crecimiento ilimitado del sector. Sin embargo, el especialista remarcó que las compañías continúan generando ganancias significativas y pronosticó que el mercado comenzará a mostrar una recuperación paulatina en el corto plazo.