Pekín evalúa por estas horas si será sede de una cumbre cumbre tripartita junto a Estados Unidos y Rusia, un movimiento que encendió alarmas diplomáticas en Ucrania y reavivó recuerdos históricos.

Las gestiones diplomáticas para concretar un cónclave entre Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping se encuentran en marcha, según confirmó el gobierno chino. La posible reunión se llevaría a cabo en el marco de la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico que se desarrollará en la ciudad de Shenzhen a finales de este mes, aunque su realización todavía no está asegurada.

La iniciativa, impulsada inicialmente desde el Kremlin, plantea un escenario complejo para la diplomacia china. Por un lado, elevaría la estatus de Pekín como potencia global indispensable en pie de igualdad con Washington; por el otro, revive el temor a pactos entre grandes potencias a espaldas de terceros países, un fantasma muy presente en la memoria política de la nación asiática desde los acuerdos de Yalta en 1945.

La sombra de Ucrania y el rol de Pekín

Para Ucrania, la perspectiva de una negociación directa entre Trump y Putin sin la participación de Kiev genera una profunda incertidumbre sobre el futuro territorial del país y las restricciones en materia de armamento nuclear. Los analistas señalan que Xi Jinping se enfrenta a decisiones incómodas respecto a su neutralidad declarada y su estrecha relación con Moscú.

Desde la Universidad Fudan de Shanghái, el experto en relaciones bilaterales Xin Qiang advirtió sobre el peso de los antecedentes históricos. “Es una lección histórica de la política de las grandes potencias que China nunca olvidará. Todo se hizo a espaldas de China y a expensas de los intereses chinos”, recordó al referirse a los acuerdos de Yalta que cedieron derechos a la Unión Soviética en territorio chino al final de la Segunda Guerra Mundial.

Mientras continúan las conversaciones entre diplomáticos de las tres superpotencias, el mundo observa con atención los movimientos de un tablero geopolítico que podría sufrir un giro drástico en las próximas semanas si el encuentro finalmente se concreta en suelo chino.