Una investigación de ciberseguridad detectó 319 extensiones maliciosas en Google Chrome que suman un total de 13,4 millones de descargas y modifican las búsquedas de los usuarios para redirigirlas a servidores externos.
El hallazgo estuvo a cargo del investigador de seguridad John Tuckner, perteneciente a la firma Socket, quien advirtió sobre una campaña organizada destinada a secuestrar el motor de búsqueda predeterminado del navegador para obtener beneficios económicos mediante publicidad y sistemas de referencias comerciales. La magnitud del problema escaló de forma notable respecto a un relevamiento previo realizado en abril, cuando se habían identificado 57 complementos con seis millones de instalaciones.
El funcionamiento de estas amenazas se basa en el aprovechamiento de la función integrada denominada chrome_settings_override, la cual otorga permisos para alterar configuraciones esenciales del navegador. Al instalarse, el complemento desvía las consultas que el usuario realiza desde la barra de direcciones hacia un servidor intermediario controlado por los atacantes, el cual finalmente reenvía el tráfico hacia plataformas como Bing y Yahoo sin que la persona note la maniobra.
Los riesgos ocultos detrás de las descargas
Si bien el propósito inicial aparenta ser la monetización a través del tráfico publicitario mediante identificadores de socios, los especialistas advierten sobre peligros mucho mayores para la privacidad y la integridad de los equipos. Al intervenir el flujo de información, los operadores pueden recopilar datos sensibles de navegación y desplegar ataques de phishing o redirigir a los usuarios hacia descargas con software malicioso.
Los complementos peligrosos suelen disfrazarse de herramientas útiles y cotidianas, tales como conversores de archivos PDF, asistentes impulsados por inteligencia artificial o supuestas mejoras de seguridad. Aunque gran parte de los desarrollos señalados ya fueron retirados de la tienda oficial Chrome Web Store, los expertos insisten en la necesidad de revisar los permisos otorgados y mantener una actitud sumamente cautelosa al momento de incorporar nuevas funciones al navegador.