Una investigación reciente advierte que los modelos de inteligencia artificial más avanzados del mundo son capaces de diseñar planes de ciberataques contra servicios críticos como redes eléctricas y plantas de agua con altas tasas de éxito.
La advertencia surge de un estudio realizado por la empresa de ciberseguridad Frenos, el cual pone en evidencia que los operadores de infraestructuras críticas se están quedando sin tiempo frente a una amenaza que avanza a un ritmo sin precedentes. Durante las pruebas realizadas, tres de cada diez modelos analizados lograron construir planes de ataque completos en aproximadamente noventa por ciento de los intentos, según detalló el informe técnico.
El rendimiento varió de manera significativa entre las distintas tecnologías evaluadas. Los investigadores examinaron un total de diez modelos en su capacidad para planificar agresiones contra sistemas industriales, incluyendo software de monitoreo de plantas de tratamiento de agua. Mientras que los modelos considerados en la frontera de sus capacidades tuvieron tasas de éxito menores, algunos sistemas demostraron una peligrosa eficacia para trazar estrategias hostiles.
Una amenaza persistente sin pausas
El cofundador y director de tecnología de Frenos, Harry Thomas, advirtió sobre la ventaja operativa que otorgan estas herramientas en comparación con los atacantes humanos tradicionales. La inteligencia artificial no tiene el problema de la paciencia, señaló el especialista al explicar que los sistemas automatizados no necesitan descansar ni comer, lo que les permite mapear redes industriales y detectar vulnerabilidades sin restricciones horarias.
Por su parte, Steve Swick, exalto ejecutivo de seguridad en American Electric Power, enfatizó durante una conferencia con la prensa que nos encontramos ante un reloj que se mueve más rápido de lo que jamás hemos visto. Las redes industriales presentan desafíos particulares, ya que a diferencia de las corporativas, son sumamente sensibles a comandos inesperados y cualquier intento de intrusión puede paralizar operaciones esenciales para la población.
Ante este panorama complejo, diversas iniciativas impulsadas por gobiernos y organizaciones de ciberseguridad buscan implementar recursos y reducir costos para proteger los servicios esenciales antes de que las herramientas de automatización maliciosa alcancen un desarrollo incontrolable.