La congresista demócrata Haley Stevens ha solicitado protección oficial de los alguaciles de los Estados Unidos tras denunciar una serie de amenazas de muerte recibidas en los últimos días.

La crisis se desató luego de que Stevens tomara la sorpresiva decisión de retirar su apoyo a su compañero de partido, Abdul El-Sayed, para respaldar al candidato republicano Mike Rogers en la contienda por el Senado. Esta maniobra política, considerada la más relevante en el cierre de la campaña, generó un rechazo inmediato dentro de las filas demócratas, provocando incluso la renuncia masiva de su equipo de trabajo más cercano.

Fuentes oficiales confirmaron que la legisladora ya inició el proceso formal ante el Servicio de Alguaciles para garantizar su seguridad personal. La tensión en Michigan ha escalado a niveles críticos, alimentada por profundas divisiones ideológicas sobre el conflicto en Israel y el papel de figuras influyentes en la política local.

Un clima político marcado por la violencia

El conflicto entre Stevens y El-Sayed se intensificó por las posturas sobre el Estado de Israel y los vínculos de este último con sectores progresistas radicales. La congresista manifestó su malestar por la falta de una respuesta contundente de su excontrincante frente a declaraciones que ella consideró antisemitas, lo que derivó en su exclusión de los actos de campaña del candidato demócrata.

La situación en el estado es sumamente volátil. Recientemente, se han registrado múltiples incidentes, incluyendo la detención de activistas por hostigar a la comunidad judía y agresiones físicas en eventos universitarios. A esto se suma la reciente captura de un ciudadano de Michigan por amenazar directamente al director del FBI, Kash Patel, lo que mantiene a las fuerzas de seguridad en estado de máxima alerta.