A pocos días de los comicios de mitad de término, la administración de Donald Trump profundiza su ofensiva contra los históricos márgenes de independencia del Departamento de Justicia con una serie de investigaciones y demandas de alto voltaje político.
La intervención más agresiva hasta el momento se registró en Alaska, donde una demanda preventiva busca frenar la certificación de los resultados de la elección al Senado si la candidata demócrata Mary Peltola resulta ganadora. La maniobra argumenta que la presencia de un segundo candidato con el mismo apellido podría confundir a los votantes del actual senador republicano Dan Sullivan.
Sin embargo, la ofensiva de octubre no se limita a Alaska. El 7 de octubre, la Casa Blanca creó un comité para investigar a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, mientras que días más tarde agentes federales allanaron el domicilio de la representante Ilhan Omar en el marco de una investigación migratoria. A esto se suman causas contra la senadora estatal de Virginia, Louise Lucas, y dos ex altos funcionarios del FBI.
Un quiebre histórico en la neutralidad
Mientras rige informalmente una veda de prudencia previa a los comicios, el fiscal general Todd Blanche desestimó las convenciones tradicionales y sentenció públicamente: 'Trabajo para el presidente Trump'. La declaración marca un punto de inflexión respecto a la autonomía institucional.
Por su parte, el propio mandatario reconoció públicamente haber ordenado de forma directa la demanda en Alaska, una medida extraordinaria en una contienda legislativa clave que definirá el control del Senado en Washington.