Un reciente relevamiento corporativo expuso una brecha preocupante: los altos directivos confían el doble en la inteligencia artificial que en su propio criterio profesional, delegando decisiones críticas.

El informe difundido este miércoles por la firma de investigación Charter revela que el 32,8 por ciento de los ejecutivos asegura confiar más en las recomendaciones de la inteligencia artificial que en sus propias deducciones. Esta cifra duplica ampliamente el registro de los empleados comunes, donde apenas el 16,3 por ciento admitió la misma conducta, marcando una profunda distancia en la jerarquía laboral.

El fenómeno también impacta de lleno en los mandos medios. Según los datos obtenidos de la encuesta realizada a más de cinco mil trabajadores de oficinas en Estados Unidos, el 34,8 por ciento de los gerentes reconoció que delega su pensamiento crítico en estas herramientas digitales, incurriendo en lo que los especialistas denominan descarga cognitiva.

La presión por aparentar respuestas rápidas

Para el coautor del informe y exejecutivo de Slack, Brian Elliott, esta actitud responde a la enorme presión que enfrentan los líderes corporativos para ofrecer respuestas inmediatas. La tecnología alimenta esa falsa sensación de infalibilidad que caracteriza a ciertos perfiles gerenciales, permitiéndoles simular un dominio absoluto de los temas sin transitar el esfuerzo analítico real.

Mientras los empleados operativos sufren la constante tensión de ser reemplazados a medida que perfeccionan el uso de estas herramientas, los directivos se muestran ajenos a esa amenaza laboral. Brian Elliott advirtió que la probabilidad de que una inteligencia artificial reemplace a un director ejecutivo es prácticamente nula, consolidando una marcada desigualdad en la era digital.