El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, intensificó su presión sobre el expresidente estadounidense Donald Trump en plena recta final electoral para conseguir un respaldo público contundente.

Según revelaron fuentes oficiales desde Washington y Tel Aviv, la intensa campaña de cabildeo fue interpretada por la Casa Blanca como una clara señal de desesperación, evidenciando que el líder israelí percibe una caída en sus posibilidades de victoria de cara a los comicios.

Desde el partido Likud negaron categóricamente que se le haya exigido una intervención de esta magnitud en los últimos días, aunque los registros de la plataforma Truth Social confirman nuevas muestras de apoyo por parte del exmandatario norteamericano hacia su histórico aliado.

La presión detrás de escena y las encuestas

Los reportes indican que Benjamín Netanyahu mantuvo conversaciones directas y propuso redactar mensajes específicos e incluso coordinar entrevistas con medios israelíes para inclinar la balanza a su favor en un momento crítico de su carrera política.

Mientras tanto, los últimos sondeos difundidos por las principales cadenas de televisión muestran al bloque del actual primer ministro lejos de alcanzar la mayoría parlamentaria necesaria en la Knéset, pronosticando un escenario sumamente adverso para su continuidad en el poder.

Analistas internacionales coinciden en que la jugada representa un movimiento de alto riesgo, cuyos efectos repercutirán de forma directa tanto en el futuro político de la región como en las futuras relaciones diplomáticas entre ambas naciones.