Un operativo clandestino facilitó la salida del excandidato Flavio Bolsonaro hacia Estados Unidos desafiando a la Justicia de Brasil, en un hecho que desató una crisis diplomática sin precedentes entre ambos países.

El conflicto geopolítico escaló a niveles críticos luego de que se confirmara que Flavio Bolsonaro logró abandonar su país rumbo a Miami junto a su familia, eludiendo una prohibición de salida dictada por el juez brasileño Alexandre de Moraes. El hecho no solo contó con el aval político de la administración de Javier Milei, sino que implicó una asistencia directa desde territorio argentino para garantizar su huida, según revelaron fuentes oficiales en las últimas horas.

En medio de este escenario de máxima tensión, el asesor presidencial Santiago Caputo quedó en el centro de la escena política tras ser identificado por un control vehicular de la policía de Misiones mientras se trasladaba en una camioneta del Ente Binacional Yacyretá con patente diplomática, en plena maniobra vinculada al desplazamiento del dirigente brasileño. El acta electrónica de la Unidad Regional IV de la división de Seguridad Vial dejó constancia del operativo en la localidad de Capioví.

La furia de Brasil y el agradecimiento a Milei

Desde territorio estadounidense, el propio Flavio Bolsonaro se declaró como el líder indiscutido de su país, denunció un supuesto fraude electoral en los comicios donde se impuso Luiz Inacio Lula da Silva y le dedicó agradecimientos públicos al presidente Javier Milei y a Donald Trump por el respaldo brindado en el operativo de evacuación.

La pésima relación bilateral entre las administraciones de Buenos Aires y Brasilia cruzó un límite histórico. Desde el punto de vista técnico, el oficialismo intentará argumentar que la responsabilidad sobre el cumplimiento de la manda judicial recaía exclusivamente en el sistema migratorio brasileño, aunque resulta evidente que la maniobra contó con asistencia logística argentina para burlar los controles internacionales.