El neurólogo Conrado Estol analizó los nuevos paradigmas de la longevidad, advirtiendo que las enfermedades crónicas se incuban décadas antes de manifestarse y que el estilo de vida es el factor determinante para alcanzar los 100 años con salud.

En el marco del encuentro Mujeres Líderes, el especialista en neurología y longevidad explicó que el mundo ha cambiado drásticamente, con países como Japón y Estados Unidos alcanzando cifras récord de centenarios. Según Estol, el envejecimiento es un proceso que debe abordarse desde la prevención activa, abandonando el modelo de medicina reactiva que solo interviene cuando la patología ya está instalada.

El médico destacó el concepto de superagers, personas que superan los 80 años con capacidades cognitivas equivalentes a las de alguien de 50. Para ilustrarlo, mencionó el caso de su propio padre, de 95 años, quien se mantiene activo intelectualmente, practica ajedrez y sigue publicando artículos, demostrando que tener proyectos es un pilar fundamental para la vitalidad.

Hábitos que transforman la expectativa de vida

Al ser consultado sobre cómo prevenir las principales causas de muerte, como las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, Estol fue contundente: el control del estrés crónico y el fortalecimiento de los vínculos afectivos son determinantes. Citando estudios de la Universidad de Harvard, subrayó que la calidad de las relaciones familiares pesa más en la felicidad y la longevidad que el dinero o el poder.

En cuanto a la actividad física, el neurólogo afirmó que el ejercicio no es opcional y recomendó realizarlo durante la mañana. Asimismo, destacó la importancia de una dieta equilibrada, la eliminación del tabaco y el control médico periódico. Sobre los avances científicos, mencionó los trabajos de David Sinclair en reprogramación epigenética, una técnica que busca revertir el deterioro celular y que ya obtuvo resultados prometedores en ensayos clínicos para tratar el glaucoma.

Finalmente, el experto envió un mensaje optimista al asegurar que nunca es tarde para cambiar el rumbo. Aunque los beneficios son mayores si se comienza a los 20 o 30 años, existen evidencias de mejoras significativas en personas que adoptan hábitos saludables incluso a los 70. Su consejo para lograr la adherencia es comenzar con pasos pequeños, como dejar las zapatillas de entrenamiento cerca de la cama o incorporar gradualmente alimentos de la dieta mediterránea, permitiendo que el hábito se instale de forma natural.