La XXX Cumbre Iberoamericana comenzó este martes en Madrid sin la presencia del presidente Javier Milei, generando sorpresa e incomodidad entre los organizadores y la Casa Real española.

El mandatario argentino faltó de manera imprevista a la ceremonia inaugural y a la tradicional foto de familia en el Teatro Real. Los organizadores aguardaban su llegada junto al resto de los jefes de Estado que cruzaron el Atlántico para participar del evento diplomático.

A pesar de la ausencia del líder libertario, una decena de mandatarios latinoamericanos se hicieron presentes en el recinto madrileño para cumplir con el protocolo y estrechar la mano del rey Felipe VI, la reina Letizia y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Un arranque marcado por la ausencia argentina

La baja del jefe de Estado en la cumbre se da en paralelo a sus constantes cruces y movimientos en el plano internacional, mientras los ministros y funcionarios evalúan el impacto diplomático de este faltazo. En la previa, la agenda presidencial había acaparado la atención de los medios europeos por las expectativas en torno a sus declaraciones y posibles encuentros bilaterales que ahora quedan en duda.

La ausencia en la capital española altera el desarrollo protocolar del encuentro iberoamericano que reúne año a año a las principales figuras políticas de la región para debatir sobre cooperación, economía y desarrollo social, dejando a la delegación argentina en el centro de todas las miradas críticas de la jornada.