El presidente Javier Milei partirá esta noche rumbo a España para participar de la Cumbre Iberoamericana, en lo que será su octavo viaje al exterior desde el inicio de su gestión y el segundo en menos de tres semanas.
La delegación argentina tiene previsto arribar a Madrid con una agenda limitada que incluye un cónclave con Santiago Abascal, líder del partido español VOX, tras una serie de especulaciones sobre la relación entre ambos dirigentes políticos. Desde España ya confirmaron que el mandatario argentino no mantendrá un encuentro oficial con el rey Felipe VI, quien sí desarrollará reuniones bilaterales con otros jefes de Estado de la región como los de Chile, Bolivia, Honduras, Costa Rica y Guatemala.
El regreso a la Argentina está programado para la madrugada del viernes, apenas en la antesala de la llegada del papa León XIV, prevista para el próximo domingo. El arribo del Sumo Pontífice genera una expectativa histórica en el Gobierno nacional a casi cuarenta años de la última visita de Juan Pablo II en 1987, jornada en la cual el jefe de Estado recibirá formalmente a la máxima autoridad eclesiástica en la Casa Rosada.
Tensión diplomática y cruces mediáticos
Pese a la inminencia del cónclave papal, fuentes de la Casa Rosada descartaron de plano que el líder libertario modifique su retórica o baje el tono de sus declaraciones públicas. «Milei es rock», afirmaron desde el círculo íntimo del mandatario para justificar su estilo frontal y sin concesiones frente a las críticas de la oposición y la prensa internacional.
En su última visita a territorio español, el presidente argentino protagonizó fuertes cruces verbales con periodistas locales y calificó duramente al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, a quien tildó de impresentable dictador. Ante las consultas de la prensa sobre la situación económica nacional y las tensiones políticas, el titular del Ejecutivo ratificó su postura al señalar que no piensa condicionar su discurso institucional ni su forma de comunicación bajo ningún concepto.