Las elecciones de medio término en Estados Unidos se transformaron en un severo castigo para el presidente Donald Trump y su segundo mandato, luego de que el Partido Demócrata conquistara el control del Congreso tras una jornada histórica marcada por el descontento popular.
El mandatario reaccionó al duro revés electoral y buscó despegarse de los resultados al asegurar que su ausencia en las boletas fue determinante. “Yo no estaba en la boleta electoral y, si hubiera estado, ¡habríamos ganado por una victoria aplastante!”, afirmó Donald Trump en su primer mensaje tras conocerse el avance opositor, pese a haber participado activamente en la campaña.
La hecatombe electoral republicana pondrá a prueba la autoridad presidencial del magnate a partir del próximo 3 de enero, cuando asuma el nuevo Congreso. Sin embargo, en declaraciones a The New York Times, el mandatario aseguró que aceptará los resultados y se mostró dispuesto a negociar: “Trabajaremos con los demócratas y, bueno, esperamos poder trabajar con ellos. Probablemente llegaremos a algún acuerdo”.
Terremoto político en los bastiones conservadores y caída en los mercados
Uno de los golpes más duros para el oficialismo ocurrió en el estado de Texas, donde el demócrata James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton en una histórica elección para el Senado, poniendo fin a más de tres décadas sin victorias de su partido en el distrito y superando al candidato respaldado por Elon Musk, quien había invertido más de 200 millones de dólares en la campaña.
A este revés se sumó la victoria de la demócrata Annie Andrews en Carolina del Sur frente a Darline Graham, consolidando una ola azul que también sacudió con fuerza a los mercados internacionales. El dólar retrocedió frente al yen y al euro, mientras que las bolsas asiáticas operaron en rojo con caídas del 3,17% en el Nikkei de Tokio y del 1,59% en el Kospi de Seúl, reflejando la extrema preocupación de los inversores ante el nuevo escenario político estadounidense.